La otra cara de la Navidad

¿Cómo afecta la Navidad a la salud mental?

12/24/20254 min read

selective focus of red flowers
selective focus of red flowers

La Navidad suele presentarse como una época de alegría, unión y celebración. Sin embargo, esta imagen idealizada no siempre coincide con la experiencia real de muchas personas. Estas fechas pueden remover emociones intensas, despertar recuerdos difíciles y aumentar la presión por “estar bien” o “disfrutar”, incluso cuando por dentro no es así.

Hablar de las dificultades emocionales en Navidad no significa ser negativo, sino dar espacio a vivencias reales y diversas. Reconocerlas es el primer paso para comprendernos mejor y cuidar nuestra salud mental durante estas fechas.

Vamos a revisar las dificultades que con mayor frecuencia se encuentran las personas, así como algunas pautas que pueden ayudar a gestionar cada una de ellas.

Navidad y salud mental: dificultades frecuentes y cómo afrontarlas

  1. Soledad

    Durante la Navidad, la soledad puede sentirse con más intensidad. Las reuniones familiares, los mensajes de “felices fiestas” y la constante comparación en redes sociales pueden reforzar la idea de que “todo el mundo está acompañado”, haciendo que quien está solo/a se sienta fuera de lugar o defectuoso/a.

    Qué puede ayudar:

    • Reconocer que la soledad es una experiencia humana, no un fallo personal.

    • Crear rutinas o rituales propios que den estructura y sentido a los días festivos.

    • Buscar conexión de formas alternativas: amistades, comunidades, actividades compartidas o voluntariado.

    • Realizar actividades agradables para aumentar el sentido de bienestar al margen de las tradiciones sociales de los días festivos.

    • Reducir el consumo de redes sociales si aumentan el malestar.

  2. Duelo y ausencias

    Las fechas navideñas suelen reactivar el dolor por personas que ya no están. Las tradiciones, los recuerdos y las sillas vacías hacen que el duelo se sienta más presente, incluso cuando la pérdida ocurrió hace años.

    Qué puede ayudar:

    • Normalizar y permitirse sentir tristeza, nostalgia o enfado sin presionarse a “estar bien”.

    • Hablar de la persona ausente si se necesita, o recordarla de una forma íntima y significativa (por ejemplo, a algunas personas les ayuda simbolizar la presencia de la persona fallecida a través de una vela o una fotografía en la mesa).

    • Honrar la memoria de quien falta de una forma personal.

    • Adaptar las tradiciones a las pérdidas, o bien crear otras nuevas, en lugar de forzarse a repetir “lo de siempre”.

    • Ajustar las expectativas y recordar que el duelo no tiene un calendario fijo.

  3. Conflictos familiares

    La convivencia prolongada, las expectativas no expresadas y los viejos roles familiares pueden generar tensiones, discusiones o malestar emocional durante las reuniones. Estos problemas suelen aumentar cuando surgen asuntos polémicos (la ideología, problemas familiares pasados, temas económicos…) o cuando existe consumo de alcohol en la mesa.

    Qué puede ayudar:

    • Establecer límites claros sobre temas delicados (opiniones, críticas, decisiones personales…). Para ello, practica respuestas breves y asertivas para evitar entrar en conflictos, como podría ser “no quiero hablar de eso ahora”.

    • Reducir el tiempo de exposición si la situación resulta muy desgastante. En ocasiones, puede ser conveniente valorar la pertinencia o no de acudir a determinadas reuniones sociales: estás en tu derecho.

    • Priorizar el autocuidado antes y después de los encuentros familiares. Si necesitas tomarte un respiro en mitad de la reunión familiar, considéralo una opción saludable para gestionar la situación.

    • Separar los comentarios, opiniones o el propio conflicto de la persona en sí. Admite la existencia de diferencias lógicas entre personas.

    • Recordar que no puedes cambiar a los demás: cada persona tendrá su propia opinión, actitud, comportamientos, decisiones… y no tienes el control sobre ello, pero sí sobre tus propias actuaciones.

  4. Estrés, cansancio y sobrecarga

    Compromisos sociales, compras, gastos económicos y expectativas externas pueden generar agotamiento físico y mental.

    Qué puede ayudar:

    • Priorizar lo realmente importante y renunciar a lo que no suma bienestar.

    • Aprender a decir “no” sin culpa ni justificaciones excesivas. Recuerda que es un derecho personal elegir lo que más te conviene, en especial cuando ello no menoscabe los derechos de la otra persona.

    • Mantener rutinas básicas de sueño, alimentación y descanso. Una persona bien cuidada está más preparada para afrontar las exigencias propias de estas fechas.

    • Escuchar las señales del cuerpo (agitación, rumia, irascibilidad…) y bajar el ritmo cuando sea necesario.

    • Ajustar expectativas acerca de estas fechas: no es necesario complacer a todo el mundo, no hay que encontrar el mejor regalo del mercado, no hay que actuar necesariamente diferente en esta época del año.

  5. Presión por “ser feliz”

    Existe una fuerte idea cultural de que la Navidad debe ser una época feliz, lo que puede generar culpa o frustración cuando las emociones no coinciden con ese ideal.

    Qué puede ayudar:

    • Validar que es posible sentir emociones contradictorias al mismo tiempo (por ejemplo, ilusión por compartir tiempo en familia y tristeza por la falta de algún ser querido).

    • Soltar la exigencia de disfrutar cada momento: permítete fluir sin presiones internas o externas.

    • Recordar que la felicidad no es un estado constante, sino una experiencia puntual.

    • Conectar con lo que realmente se siente, sin juzgarlo; es decir, valida tu experiencia sea cual sea, sin olvidar la oportunidad de hacer algún cambio que aumente tu bienestar (prescindir de algún compromiso, realizar alguna actividad agradable, etc.).

    • Tratar de realizar menos comparaciones con lo que se ve en redes sociales, anuncios publicitarios o en la propia calle. Cada persona tiene su propia realidad.

¿Cuál es tu caso?

Como puedes ver, no todas las personas viven la Navidad de la misma forma. ¿De qué manera la vives tú?

Cuidar tu salud mental en estas fechas también es una forma de autocuidado y respeto hacia ti. A veces no existe mejor regalo que poder concederse un espacio para cuidar tu salud mental.